viernes, 28 de octubre de 2011

Los muchos profesores de Junnaid


Pintura de Zhu-Yiyng

Ninguna situación carece de lecciones, ninguna en absoluto. Todas las situaciones están preñadas, pero esto es algo que tienes que descubrir; superficialmente puede no parecer que es así. Tienes que estar alerta, tienes que mirar todos los aspectos de la situación.

A uno de los grandes maestros sufíes, Junnaid, le preguntaron cuando se estaba muriendo... su primer discípulo se acercó a él y le preguntó: «Maestro, nos dejas. Siempre hemos tenido una pregunta en mente pero nunca hemos tenido coraje suficiente para hacértela. ¿Quién fue tu Maestro? Todos tus discípulos sentimos esa curiosidad porque nunca te hemos oído hablar de tu Maestro». 

Junnaid abrió los ojos y dijo: —Me resultará muy difícil responder porque he aprendido de casi todos. Toda la existencia ha sido mi Maestra. He aprendido de cada suceso ocurrido en mi vida. Y estoy contento de todo lo que me ha ocurrido, porque gracias a todo ese aprendizaje he llegado. 

Para satisfacer vuestra curiosidad os voy a dar tres ejemplos. El primero: tenía mucha sed y me dirigía hacia el río con mi cuenco, mi única posesión. Cuando llegué al río, un perro vino corriendo, saltó al río y comenzó a beber. 

Le observé un momento y arrojé el cuenco lejos de mí; me di cuenta de que era inútil. Un perro puede vivir sin él. Yo también salté dentro del río y bebí todo lo que quise. Como había saltado al río, todo mi cuerpo se refrescó. Me senté en el río durante unos segundos, di las gracias al perro y toqué sus pies con profundo respeto porque me había enseñado una lección. 

Lo había dejado todo, todas las posesiones, pero tenía cierto apego por mi cuenco. Era muy hermoso, bellamente tallado y siempre pensaba que alguien podría robármelo. De noche lo ponía debajo de mi cabeza, como almohada, para que nadie me lo quitara. Era mi último apego, y el perro me ayudó. Quedó muy claro: si un perro puede arreglárselas sin cuenco de mendigar... Yo soy un hombre, ¿por qué no iba a poder arreglármelas? Aquel perro fue uno de mis Maestros. 

Segundo —dijo Junnaid— me perdí en el bosque y cuando llegué al pueblo más cercano ya era media noche. Todo el mundo estaba dormido. Deambulé por allí para ver si encontraba a alguien despierto que pudiera darme cobijo, hasta que me encontré con un hombre. Le dije: —Parece que tú y yo somos los únicos que estamos despiertos en todo el pueblo. ¿Puedes acogerme esta noche? 

El hombre dijo: —Puedo ver por tu túnica que eres un monje sufí...» 

La palabra sufí viene de suf; suf significa lana, una prenda de lana. Los sufíes han utilizado prendas de lana durante siglos; de ahí viene su nombre, de la ropa que llevan. El ladrón dijo: —Puedo ver que eres un sufí y me siento un poco avergonzado de llevarte a mi casa. Estoy más que dispuesto, pero debo advertirte quién soy. Soy un ladrón; ¿te gustaría ser el invitado de un ladrón? 

Junnaid dudó un momento. El ladrón dijo: —Mira, es mejor que te lo haya dicho. Parece que dudas. El ladrón está dispuesto pero el místico duda de entrar en casa de un ladrón, como si el místico fuera más débil que el ladrón. De hecho, soy yo el que debería tener miedo de ti: ¡Podrías cambiarme, podrías transformar mi vida! Invitarte supone un riesgo para mí, pero no tengo miedo. Te doy la bienvenida. Ven a mi casa. Come, bebe, duerme y quédate el tiempo que desees porque vivo solo y gano lo suficiente. Puedo mantener a otra persona. Y será muy agradable charlar contigo de las grandes cosas. Pero pareces dudar. 

Y Junnaid se dio cuenta de que lo que el ladrón le decía era verdad. Pidió perdón. Tocó los pies del ladrón y dijo: —Sí, mi enraizamiento en mi propio ser aún es muy débil. Eres un hombre fuerte y me gustaría ir a tu casa. Y me gustaría quedarme un poco más, no sólo esta noche. ¡Yo también quiero fortalecerme! 

—¡Vamos! —dijo el ladrón. Alimentó al sufí, le dio de beber, le ayudó a prepararse la cama y le dijo: —Ahora me iré. Tengo que hacer mi trabajo. Vendré temprano por la mañana. El ladrón volvió a primera hora de la mañana. Junnaid le preguntó: —¿Has tenido éxito? 

—No, hoy no, pero mañana ya veremos —dijo el ladrón. 

Y esto continuó durante treinta días: el ladrón salía cada noche y volvía cada mañana con las manos vacías. Pero nunca estaba triste ni frustrado —ni un signo de fracaso en el rostro, siempre estaba feliz— y decía: —No importa. He puesto lo mejor de mí en el intento. Hoy no he podido encontrar nada pero mañana volveré a intentarlo. Y, Dios mediante, mañana puede suceder lo que no ha sucedido hoy. 

Al mes, Junnaid se fue, y durante años trató de alcanzar la realización, aunque siempre fracasaba. Pero cuando pensaba en abandonar su proyecto, se acordaba del ladrón con su cara sonriente diciendo: «Dios mediante, lo que no ha sucedido hoy puede suceder mañana». 

Recuerdo que el ladrón fue uno de mis mayores Maestros —dijo Junnaid—. Sin él no sería lo que soy. 

Y tercero —dijo Junnaid— entré en un pueblecito. Un niño llevaba una vela encendida. Evidentemente iba hacia algún pequeño templo de la localidad para dejar la vela ardiendo durante la noche. 


Y Junnaid le preguntó: —¿Puedes decirme de dónde viene la luz? Has encendido la vela, de modo que has tenido que verlo. ¿Cuál es la fuente de la luz? 

—¡Espera! —dijo en niño riéndose, y apagó la vela delante de Junnaid—. ¿Has visto cómo se ha ido la luz? ¿Puedes decirme adónde ha ido? Si me dices adónde ha ido, te diré de dónde viene, porque es el mismo lugar. Ha vuelto a su fuente. 

—He estado con grandes filósofos pero nadie me ha dicho algo tan hermoso: 'Ha vuelto a su fuente'. Todo acaba volviendo a su fuente. Además, el niño me ha hecho tomar conciencia de mi ignorancia. Estaba tratando de gastarle una broma y he salido trasquilado. Me ha mostrado que plantear preguntas necias —¿de dónde ha venido la luz?— no es inteligente. Viene de ninguna parte, de la nada; y vuelve a ninguna parte, a la nada. 

Toqué los pies del niño —continuó Junnaid—. Él se quedó sorprendido y dijo: —¿Por qué me tocas los pies? —Eres mi Maestro —respondió Junnaid—, me has enseñado algo. Me has dado una gran lección, una gran comprensión. 

Desde ese momento he estado meditando sobre la nada y, poco a poco, he ido entrando en ella. Y ahora llegará el momento final en que la vela se apagará, la luz se apagará. Y yo sé dónde voy; a la misma fuente. 

Recuerdo a ese niño con profundo agradecimiento. Todavía puedo verlo delante de mí, soplando su vela.

martes, 25 de octubre de 2011

No hay entidad personal


Pintura de Cao-jing-ping 

Gorka: El buscador es lo buscado... no hay ninguna entidad personal que se pueda apropiar de nada...

Jose Antonio: Es verdad que no hay entidad personal alguna, pero puede que sí un 'punto' desde el que se percibe... o algo asi... 

Gorka: Si Jose, pero ese "punto" desde el que se percibe sigue siendo cosa del Absoluto, manifestándose a través de este instrumento cuerpo-mente. 

Jose Antonio: Seguro! Parece que la 'individualidad' no se pierde en vida a pesar del despertar y de darse cuenta de que todo es uno. Curioso. 

Caridad: Claro que no se pierde. El ego es un instrumento que necesitamos para transitar esta vida, la diferencia es la no-identificación, el no creernos protagonistas de nuestras acciones. 

Gorka: Gracias Caridad, muy clarificador lo que dices... Cada uno tenemos una "individualidad" (conciencia funcionando en este cuerpo-mente), pero no somos los protagonistas de esas acciones... Magnífico!!!

viernes, 21 de octubre de 2011

El mundo aparece, pero no es


Pintura de Fan-Zhiguang 

El individuo en la forma de un cuerpo humano es siempre el objeto; la conciencia (en tanto testigo) es el sujeto y su relación de dependencia mutua (la conciencia no puede aparecer sin el aparato de un cuerpo y el cuerpo no puede tener sensibilidad sin la conciencia) es la prueba de su identidad básica con el Absoluto. Ambos son la misma Conciencia; una en reposo y la otra en movimiento, cada una consciente de la otra.

El universo entero, explica Maharaj, existe sólo en la conciencia. La conceptualización de este proceso sería como sigue: la conciencia se origina en el Ser puro, por ninguna causa o razón particular que no sea el hecho de que es su naturaleza hacerlo así, al igual que las olas en la superficie del mar. 
El mundo aparece y desaparece en la conciencia; y cada uno de nosotros tiene derecho a decir: todo lo que existe forma parte de mí, todo lo que existe es mío, antes de todo principio, después de todo fin, estoy ahí para atestiguar todo lo que sucede. "Yo", "tú "y "él" son sólo apariencias en la conciencia; todo es básicamente Yo.

No es que el mundo no exista. En tanto apariencia en la conciencia, el mundo es la totalidad de lo conocido en el potencial de lo desconocido. Puede decirse que el mundo aparece, pero no es.

*Nota gorka: Todo lo que permanece es real. Lo efímero -lo que viene y va, lo que aparece y desaparece- es ilusorio o irreal.



martes, 18 de octubre de 2011

Demasiados conceptos


Pintura de Feng-Linzhang


Pregunta: Cuando mi mente explotó hubo movimiento y una paz extrema y lo que era visto tomó un trasfondo vago. Ahora con su vuelta también volvieron todas las imágenes y el dolor y el sufrimiento de esta discapacidad, el dolor es mente…El mundo esta en mi y es proyectado desde mi, y yo percibo todas mis percepciones, ninguna de estas percepciones es real pero parecen reales al tocarlas. Dijiste que cuando tiene lugar el hablar, es la consciencia hablándole a la consciencia, para mi eso es mente hablando a la mente, y si la mente no es real entonces hablar tampoco es real.

Pregunta 1) ¿Es real este cuerpo?

Pregunta 2) ¿Está la "persona" con la que hablo proyectándome a mi o estoy yo proyectándoles a ellos? ¿Quién está proyectando a quien?

Pregunta 3) Nadie puede detener la mente, le corresponde a mi yo supremo hacer eso, ¿lo hará una vez que deje de identificarme con las historias que aparecen en la mente? ¿internas o externas? Francis estoy enferma todo el tiempo, todas estas imágenes me están sacando de quicio, solo tengo que verme a mi misma una con ellas, ser uno con todo lo visto y amarlo todo como a mi mismo, no puedo hacerlas desaparecer.

Pregunta 4) ¿Es esto lo que necesito hacer hasta que el cuerpo se extinga? ¿Puedes aconsejarme sobre el camino de la verdad? ¿Es la verdad ser uno con todo? Siento que esta es la verdad más elevada, pero, pero, pero todavía siento que en todo esto algo falta, ¿Qué es? Con afecto, Janice


Estimada Janice,

Tienes demasiados conceptos. Mantengámoslo simple: La consciencia es aquello que está percibiendo estas palabras en este justo momento. No importa cuan improbable pueda parecer al principio, esta consciencia no es personal, limitada, mortal. Lo que es consciente de estas palabras no es una entidad separada, sino el propio universo, Dios, el Absoluto.

Ahora tus preguntas:

1. Este cuerpo es real como consciencia, y como algo que tiene existencia separada de la consciencia es una ilusión.
2. Debido a que la consciencia, y solo la consciencia, percibe, nunca hablamos a personas, sino solo y siempre a la consciencia, que está proyectando todas las mentes, personas separadas, y el mundo.
3. Para estar en paz y feliz no es necesario detener las percepciones objetivas (la mente). Solo saber que eres la consciencia eterna y universal, no la mente, ni el cuerpo.
4. El camino a la verdad: investiga que pruebas hay de que la consciencia sea limitada, mortal, y separada. Haz esto a todos los niveles: conceptos, sensaciones corporales, percepciones sensoriales externas. Busca un maestro auténtico que te ayude a realizar tu verdadera naturaleza y a establecerte en ella.
Con afecto,
Francis

sábado, 15 de octubre de 2011

Flores de Almendro


Pintura de Antonio López

Un monje estaba sentado bajo un almendro en profunda  meditación cuando, de pronto, vio caer sobre su cabeza  una lluvia de flores, a la vez que una voz suave que parecía venir desde arriba exclamaba:

Gracias por tu discurso sobre el silencio.

Pero si yo no he dicho nada -repuso el monje, sin salir de su asombro.

Precisamente por eso -contestó la voz.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Cambia tu punto de vista

Pintura de Chen-Ning 

Cambia tu punto de vista. No mires el mundo como algo externo a ti. Ve a la persona que imaginas ser como parte del mundo -un mundo soñado en realidad- al cual percibes como una apariencia en tu conciencia y mira todo el espectáculo desde fuera. Recuerda, no eres la mente, la cual no es sino el contenido de la conciencia. 

En tanto te identifiques con el complejo, cuerpo-mente, serás vulnerable al dolor y al sufrimiento. Más allá de la mente está sólo el ser, no el ser padre o hijo, esto o aquello. Tú te encuentras más allá del espacio y el tiempo, sólo estás en contacto con ellos en el aquí y ahora, pero por lo demás eres atemporal, ilimitado e invulnerable a cualquier experiencia. Comprende esto y no te aflijas más. Una vez que te des cuenta de que no hay nada en este mundo que puedas o necesites llamar tuyo, mirarás éste desde fuera, como ves un juego en el estadio o una película en la pantalla, admirando y disfrutando, quizá también sufriendo, pero, en el fondo, impasible por completo.


domingo, 9 de octubre de 2011

Saraha y la hacedora de flechas





La mente es tan astuta que puede esconderse hasta en las vestimentas de su mismo opuesto. Desde la indulgencia se puede tornar en asceticismo, de ser materialista puede hacerse espiritual, de ser mundano puede tornarse en etéreo. Pero la mente es la mente – ya sea que estés pro el mundo o contra el mundo, permaneces enjaulado en la mente. 

Pro o contra, ambos son partes de la mente. Cuando la mente desaparece, la mente desaparece en una conciencia sin elecciones. Cuando dejas de elegir, cuando no estás ni a favor ni en contra – eso es detenerse en el medio. Una elección conduce a la izquierda, un extremo; otra elección conduce a la derecha, al otro extremo. Si no lo eliges, estás exactamente en el medio. Ésto es la relajación,ésto es descanso. Te vuelves sin elecciones, sin obsesiones, y en ese estado de no-obsesión, de conciencia-sin-elección, surje la inteligencia que ha estada dormida en lo profundo de tu ser. Sé tu propia luz.

Saraha, el fundador del Tantra, era hijo de un brahmán muy erudito que vivía en la corte del rey Mahapala. El rey estaba dispuesto a dar a su propia hija a Saraha, pero Saraha quería renunciar a todo; quería hacerse sannyasin.

El rey trató de persuadirle: Saraha era tan guapo y tan inteligente, era un hombre tan hermoso. Pero él insistió y al final tuvieron que darle permiso: Saraha se hizo discípulo de Sri Kirti. Lo primero que le dijo Sri Kirti fue: «Olvídate de todos los vedas, de todos tus conocimientos y de todo ese sin sentido». Le resultó muy difícil pero él estaba dispuesto a todo. Fueron pasando los años y, poco a poco, borró todo lo que había conocido. Se convirtió en un gran meditador. 

Un día, mientras Saraha estaba meditando, de repente tuvo una visión: había una mujer en el mercado que sería su verdadera maestra. Fue al mercado. Vio a aquella mujer, que era joven, muy viva, irradiaba vida; estaba cortando una flecha sin mirar a la izquierda ni a la derecha, totalmente absorta en lo que hacía. Inmediatamente sintió algo extraordinario en su presencia, algo que no había conocido antes. Algo tan fresco, algo de la fuente misma. La flecha estaba preparada. La mujer, con un ojo cerrado y el otro abierto, asumió la postura de ir a disparar la flecha hacia una diana invisible...Y ocurrió algo, algo como una comunión.

Saraha nunca se había sentido así. En ese momento, el significado espiritual de lo que ella hacía caló en él. No miraba a la izquierda ni a la derecha, sólo al medio. Por primera vez entendió lo que quiere decir Buda cuando habla de estar en el medio: evita el eje. Puedes desplazarte de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, pero serás como un péndulo en movimiento. Estar en el medio significa que el péndulo está simplemente allí, no va a la derecha ni a la izquierda. Entonces el reloj se para, entonces el mundo se para. Entonces ya no hay tiempo... se produce el estado de no-tiempo. Sri Kirti le había hablado de él muchas veces; Saraha había leído sobre él, había reflexionado, contemplado; había discutido con otros sobre este estado, que lo que hay que hacer es estar en el medio. Por primera vez lo había visto en acción: la mujer no miraba ni a derecha ni a izquierda... sólo miraba al medio, estaba enfocada en el medio.

El punto medio es donde ocurre la trascendencia. Piénsalo, contémplalo, obsérvalo en la vida.


jueves, 6 de octubre de 2011

La gracia del gurú es todo lo que necesito


Pintura de Guo Changan

Aquel estado en el que no conocemos nada, ésa es nuestra verdadera condición, ésa es la Realidad. En ese estado no tenemos conocimiento siquiera de nuestra propia existencia. Más tarde, aparece la noción, pensamiento, o conocimiento de "yo soy". Este conocimiento de ser "yo" da lugar a un sentido de dualidad: sujeto y objeto, pecado y mérito, y toda la gama completa de opuestos interrelacionados. Verdad es todo lo que era antes del conocimiento de "yo soy", y todo lo que sigue a este conocimiento o conciencia de "yo soy" es falso.

El problema es que te consideras una entidad individual con una forma física; y consideras, asimismo, que el gurú es otra entidad individual con otra forma, aunque con algo en la mente, en el corazón o algún sitio, que lo hace una persona "iluminada", pero al fin "persona". Este es el verdadero error.
El gurú se ha dado cuenta de que él es la Realidad Ultima, y ve a todos los seres como se ve a sí mismo, esto es, no como una "persona", ni como una simple "forma", o "cosa".
El otro error es que el que busca la verdad, el discípulo, en tanto entidad, espera aprender y comprender "algo". Pero, ¿cómo puede un objeto conceptual comprender algo?

Cuanto más rápido cese la identificación con el cuerpo como entidad separada, más pronto la gracia del gurú se torna en la conciencia del discípulo. Este se da cuenta entonces de que el gurú no es otra cosa que conciencia interna, conciencia que, complacida con la fe y el amor del discípulo, actúa como el sadgurú y revela todo el conocimiento necesario.


lunes, 3 de octubre de 2011

La voz del silencio






La voz del silencio, como la cruz del sur, muestra el si mismo impersonal, puro y fundamental. En cambio el yo soy esto, la persona, se muestra relativo, atrapado en los deseos. Por tanto, creernos el humano clasificado en mente-cuerpo-corazón, mientras miramos con la boca abierta a la gente que pasa estableciendo caminos y pensando lo que otros han pensado, juntando como cuervos conocimientos como si fueran metales que brillan, emulando a los eruditos. Lo doy firmado, lo real existe y no permite ser acumulado. Se muestra porque no cambia, mientras digo: eso que soy no es una experiencia, sino presencia que se asoma a ver lo manifiesto. No es posible verse porque es lo que ve y no es un objeto de observación. R.Malak


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